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No cabe duda de que las medidas de política fiscal influyen directamente en nuestro día a día y por ende en el mundo del fútbol. En este sentido, recientemente Italia ha apostado firmemente por incentivar fiscalmente la llegada de jugadores a su liga lo que, con total seguridad, supondrá un fortalecimiento de su campeonato nacional, un mejor posicionamiento en competiciones europeas y una atracción para terceros (como pueden ser patrocinadores o inversores que puedan desplazarse a Italia incitados por dichas medidas).

La política fiscal a nivel comunitario permite a los países miembros regular su propia normativa del IRPF y, en este sentido, vemos como determinados países tratan de atraer talento y potencial, introduciendo mejoras fiscales en sus normativas internas. El Reino Unido ya venía haciéndolo históricamente, Francia y Holanda hicieron lo propio, Portugal también adoptó determinados regímenes fiscales en esta misma línea a través de su régimen de residentes no habituales, y finalmente ha sido Italia quien ha decidido sumarse a esta lista, aportando por mejorar su competitividad fiscal.

A este respecto, Italia acaba de aprobar un régimen extremadamente favorecedor que implica que aquellos jugadores y entrenadores que se trasladen a dicho país y sean residentes fiscales a partir de 2020 estarán exentos de un 50% de las remuneraciones percibidas, durante un periodo de diez años. Esto es, sólo tributarán sobre el 50% de su salario, quedando el 50% restante exento.

Con esta medida, Italia se posiciona estratégicamente como destino idílico para muchos jugadores y entrenadores, dado que los clubes podrán ofrecer mayores retribuciones a los jugadores, sin que les suponga un esfuerzo económico superior, gracias a la reducida carga fiscal que tendrán que soportar. Todo ello, sin perjuicio de analizar, en cada caso concreto, las reglas de residencia fiscal del contribuyente, así como las formalidades que el régimen fiscal especial exige para su implementación.

Mientras tanto, cabe recordar que España dispone de un régimen fiscal especial de impatriados del cual se excluye expresamente en su aplicación a aquellos deportistas acogidos al Real Decreto 1006/1985, de 26 de junio, bajo una técnica legislativa que puede resultar contraria al principio de igualdad y cuya constitucionalidad es cuestionada por muchos autores.

En este escenario vemos cómo España se desmarca del camino que parte de los Estados miembros han decido seguir, de cara a fomentar el deporte, sus competiciones nacionales y favorecer el posicionamiento a nivel internacional de sus respectivas ligas a través de medidas de política fiscal.

Desde nuestro punto de vista, y dada la relevancia de la industria del deporte y del fútbol en España, con repercusión no sólo a nivel nacional, sino más allá de nuestras fronteras, creemos oportuna una reflexión profunda del modelo a seguir, impulsando incentivos fiscales que puedan potenciar la llegada de talento y la generación de ingresos, que a su vez puedan implicar un fortalecimiento financiero de los clubes y que asimismo, revierta positivamente en otras industrias complementarias al deporte como por ejemplo la hostelera, prensa o moda.

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